Percepciones

Vivencias, noticias globales y el mundo tecnológico

La insensibilidad del caraqueño

Un viernes de junio de regreso a la casa, tras un día rutinario en el trabajo, me trasladaba en el metro de Caracas distraída con un libro en mano cuando escucho una voz que quiere llamar la atención de los asistentes. Un joven de no más de 20 años manifestaba sus dolencias que le impiden movilidad completa de sus miembros superiores y la cabeza la apoyaba sobre su hombro izquierdo incapaz de mantenerla erguida.

No era un mendigo más ni un “cantante urbano” de esos que con un poco de talento o convicción lograba amenizar el trayecto de 13 estaciones que recorro cada día para llegar a mi destino. Arrastrando el pie y moviendo intermitentemente la mano derecha, el joven necesitaba dinero para comprar medicinas que le ayudaría a relajar los músculos tensos de su extremidad inferior y superior.

No es la primera persona ni la última que se monta en el metro para pedir ayuda financiera, pero él realmente necesitaba de caridad. Al ver que muy pocos se detenían a observarlo y ayudarlo optó por cantar, como pudo, con su dificultad para gesticular correctamente cada frase mientras se tambaleaba en cada paso que daba.

Algunos se compadecieron del muchacho y le dieron “sencillo” para que reuniera los 230 Bs. que aseguraba costaban los medicamentos, otros ni alzaron la mirada para notar su presencia.

Su caso, me conmovió y entristeció. Ver a mi alrededor la insensibilidad colectiva en la que nos hemos convertido como sociedad y la mía propia, que no me permitió contribuir con él, da muestra de como la tragedia humana es la rutina en nuestra realidad como país y que, ante la incapacidad de ayudar a todo aquel que lo necesita optamos por no ayudar a nadie.

En la medida que he crecido como ser humano y profesional, he tenido el infortunio de ver como una sociedad que se enorgullecía de ser amigable, sociable y que ayudaba a su prójimo, hoy está llena de individuos violentos e inseguros que no se detienen en su cotidianidad para ver cómo pueden contribuir con el país donde viven y ser más próximos con sus coterráneos.

¿En qué nos hemos convertido y hacia dónde vamos?

Navegación en la entrada única

4 pensamientos en “La insensibilidad del caraqueño

  1. Hola amiguita🙂 tu no puedes catalogar a un país de personas insensibles por solo el hecho de lo que viste en ese muchacho, yo uso el metro diariamente y me lo he encontrado en varias oportunidades con el mismo cuento no creo que las pastilla le duren solo un día , si te pones a pensar en todas las personas que se montan pidiendo colaboración , no sé quienes serán más charlatanes si los cojos, que milagrosamente camina bien cuando se bajan del vagón o los mudos que repentinamente hablan cuando nadie les quiere dar dinero. En estos tiempos, cuando la masa no está para bollos, pues uno se va poniendo como que cada vez más selectivo a la hora de brindar ayudas económicas a los demás…. SI TU EN ESE MOMENTO TIENES CON QUE DARLE MU BIEN, PERO NO PUEDES HABLAR DE LAS DEMAS PERSONAS POR QUE TU NO SAVES SI TIENEN O NO AVECES ANDAMOS SOLO CON EL PASAJE…

    • Entiendo perfectamente tu punto de vista, no se trata de generalizar pero este es sólo un ejemplo de como el caraqueño y hasta el venezolano en general se ha acostumbrado a lo malo y en ese medida se ha insensibilizado.

  2. Vero yo vi ese muchacho tambien un dia que iba al odontologo en metro… Sinceramente causa impresion su condicion fisica…pero creo que nos hemos vuelto insensibles, no se…quizas producto de la cantidad de cosas que lamentablemente nos estamos acostumbrando a ver..y a consecuencia de ello uno duda, y se pregunta, sera realmente es para su medicina?, sera para droga?, o sera que alguien lo manda y luego le quita el dinero?…fijate esto que me sucedio: normalmente almuerzo en la calle, y generalmente dejo comida, por loq que decidi deje lo que deje, lo pido para llevar y se lo doy a un loquito en la calle…un dia lo aplico y se la doy a un señor al mediodia… luego cuando sali al final de la tarde, me consegui con envase tirado en la acera y la comida regada…que te puedo decir?, a uno se le quitan las ganas…

  3. Enrimar Gonzalez en dijo:

    Excelente reflexion mi querida Vero, poco inusual leerlo de una joven como tu. Y es asi como lo describes, nos hemos convertido en incredulos de la miseria o injusticia de algunos humanos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: